Abejorro invasor produce daños en cultivos de frambuesa

Por Cecilia Smith-Ramirez

terre framEn la agricultura a nivel global es de gran importancia la presencia de insectos polinizadores que hacen el trabajo de polinizar las flores que luego se transformarán en los frutos que consumimos en nuestras mesas a diario. Además de los polinizadores nativos que se encuentran en los campos, es común el uso de especies domesticadas o manejadas por el humano para polinizar cultivos. La forma más conocida y extendida es el uso de colmenasde abeja de la miel (Apis mellifera). Además, en nuestro país, en el año 1997-98 se comenzó la introducción de colonias de abejorros europeos de la especie Bombus terrestris para la polinización de distintos cultivos a lo largo de Chile.

Los abejorros tienen muchas ventajas sobre la abeja melífera como polinizadores, ya que se adaptan bien a ambientes cerrados, como cultivos en invernaderos o cubiertos, resisten condiciones climáticas más extremas y pueden volar mayores distancias facilitando la polinización en grandes plantaciones. Sin embargo, la introducción del abejorro exótico Bombus terrestris ha tenido múltiples efectos negativos tanto sobre especies de polinizadores nativos, como sobre nuestras abejas de la miel y sobre ciertos cultivos. Debido a que ha alcanzado inusualmente grandes tamaños poblacionales en muy poco tiempo esta especie ha sido declarada por los científicos como una especie invasora, es decir una plaga. Los impactos de la invasión de Bombus terrestris se pueden observar sobrelas especies nativas de nuestro país, como es el caso de la del abejorro nativo Bombus dahlbomii, o “Moscardón”, el cual ha desaparecido de vastas regiones en las cuales el abejorro invasor ha colonizado, al punto de entrar en la lista de especies En Peligro de Extinción de nuestro país. Esto mismo se observó en la Argentina, en donde Bombus terrestris también es considerado invasor. Sin embargo, en Argentina fue prohibido por su Servicio Agrícola (AGUS), pero ingresó desde Chile.

Expertos del CONICET y la Universidad Nacional de Comahue en la Patagonia trasandina han estudiado el impacto de la gran población de Bombus terrestris en los cultivos de frambuesa¹, uno de los cultivos más importantes de la zona. Observaron que la cantidad excesiva de abejorros que visitan este cultivos produce una disminución en la calidad del fruto debido a daño floral. Según los científicos argentinos, la mitad de los insectos que visitan las flores de la planta de frambuesa corresponden a Bombus terrestris, luego a Apis mellifera y el resto a distintas especies de abejas nativas.

Además, se observó que al aumentar las visitas de abejas y abejorros en general aumentaba también la cantidad de pistilos dañados, llegando a un 80% de pistilos dañados en las flores más visitadas. El daño a los pistilos era mayor mientras más Bombus terrestris visitaban las flores. Esto se explica por el hecho de que este abejorro visita las flores con una frecuencia tan inusualmente alta, producto de su alta abundancia (hasta 300 visitas por flor por día) que destruye los estilos de las flores, impidiendo la fecundación de los óvulos y el normal desarrollo del fruto. Las frambuesas, según las clasificaciones botánicas, son polidrupas, es decir, un conjunto de muchas drupas, cada una de ellas proviene de un ovario con su estilo. Por tanto, al dañarse el estilo el ovario no puede ser fecundado y el fruto se desarrolla con menos drupas, y en consecuencia disminuye el tamaño de fruto y por lo tanto la producción y calidad del cultivo. Por lo que un exceso de abejorros invasores visitando las flores de frambuesa puede ser en suma más perjudicial que benéfico para la producción de esta fruta.

Otro de los efectos negativos de la sobre abundancia de Bombus terrestris en los cultivos de frambuesa es el robo de néctar. Esta especie roba néctar perforando la base de las flores incluso antes de que ésta se abra, lo que provoca que haya menos néctar una vez que la flor se abre. Los científicos han calculado que esto significa una disminución de hasta el 24% del néctar disponible para las abejas melíferas, pudiendo afectar también la producción melífera.

En conclusión, en este caso una mayor cantidad de polinizadores, específicamente de Bombus terrestris no significa más polinización, si no todo lo contrario. El problema que han puesto en evidencia estos científicos trasandinos requiere que se tomen medidas para disminuir el riesgo que provocan estos abejorros exóticos sobre la producción de cultivos como la frambuesa, la producción melífera y también sobre la biodiversidad de nuestro país.

 

¹ Sáez, A., Morales, C. L., Ramos, L. Y. and Aizen, M. A. (2014), Extremely frequent bee visits increase pollen deposition but reduce drupelet set in raspberry. J Appl Ecol, 51: 1603–1612. doi:10.1111/1365-2664.12325

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Abejorro invasor también amenaza a la abeja melífera

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Abejorro europeo Bombus terrestris y abeja de miel Apis mellifera. Fotografia Macrochile

Por Cecilia Smith-Ramirez

En los últimos años hemos leído en distintos medios la noticia sobre un abejorro invasor
(de nombre científico Bombus terrestris) que está poniendo en riesgo al abejorro chileno
(Bombus dahlbomii) el cual ha sido recientemente declarado como una especie “En Peligro”, entrando a la lista roja de especies amenazadas en nuestro país.
Sin embargo, este no es el único efecto negativo que está produciendo el abejorro invasor en Chile, ya que distintos científicos han alertado también acerca del daño que este insecto puede provocar a la abeja melífera.
Bombus terrestris es un abejorro europeo que fue introducido a Chile en 1997 con el fin de polinizar cultivos agrícolas como paltos y tomates de invernadero. Si bien aún faltan
estudios que muestren que estos cultivos aumentan sus rendimientos, desde ese año a la
fecha se han importado más de 400 mil colmenas. Esta especie ha sido considerada como
invasora en Chile debido a que no sólo se ha silvestrado, es decir, se ha establecido en la
naturaleza sin necesidad de cuidados humanos sino que su población ha alcanzado números inusualmente altos, lo que trae consigo una serie de efectos negativos tanto para la biodiversidad y la naturaleza de nuestro país, como también para ciertos sectores
productivos. Cabe mencionar que Chile no es el único país en donde terrestris se ha vuelto invasor, este hecho ha sido observado en distintas partes del mundo como Tasmania, Japón, Nueva Zelanda y también la vecina Argentina. A nivel mundial se le considera dentro de los insectos invasores con mayores impactos negativos.
Entre los efectos negativos que provoca Bombus terrestris se encuentra la amenaza a las
abejas melíferas, o Apis mellifera, que se debe principalmente a enfermedades que puede
transmitirles el abejorro invasor y también a la disminución del alimento (polen y néctar) disponible para las abejas.
Las abejas y los abejorros naturalmente son portadores de numerosas enfermedades y
parásitos, algunos de los cuales tienen la capacidad de transmitirse entre ambas especies.
Esta transmisión de enfermedades suele ocurrir cuando comparten las flores durante el
forrajeo, ya que durante las visitas de abejas y abejorros para recoger néctar y polen de las flores dejan depositados parásitos que otros individuos reciben junto con el alimento. Según los estudios científicos, las colonias comerciales de abejorros suelen tener una mayor cantidad de parásitos que los abejorros silvestres, ya que durante la cría en cautiverio se eliminan los individuos susceptibles.

 

B. dahlbomii vs B. terrestris

Bombus terrestris y Bombus dahlbomii forrajeando sobre cardo. Fotografía Alvaro Cuevas

 

Estas colonias que son comercializadas alrededor del mundo, son declaradas “libres de patógenos” en origen, sin embargo estudios científicos muestran que en realidad no lo están. Esto se debe a que la mayoría de los patógenos son internos, difíciles de detectar ya que los abejorros no muestran síntomas de enfermedad y que para detectar su presencia es necesario matar a los individuos y revisar sus intestinos. El estudio que mostró que las colonias comercializadas están parasitadas fue liderado el investigador Peter Graystock y varios colaboradores en el año 2013 *. Estos investigadores analizaron colonias Bombus terrestris importados a Inglaterra, de Biobest, Koppert y Syngenta (Hughes y Graystock com. personal). A las dos primeras les compra Chile. Del total de colmenas introducidas estudiadas un 77% se encontraba infectada con al menos uno de los 9 parásitos y virus analizados. Sumado a esto, otro hecho alarmante, es que el polen suplementado con las colonias comerciales, estaba infectado también con Ascosphera apis, un patógeno que genera una enfermedad que ataca a las crías (larvas), llamada cría momificada e incumpliendo la Ley de exigencias sanitarias para la internación de abejas.

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En Chile existe hoy en día una exigencia sanitaria para el ingreso de colonias comerciales
de Bombus terrestris, que exige el certificado sanitario desde el lugar de origen de las
colmenas (generalmente Bélgica, pero también otros países) en donde las empresas
aseguren que se encuentran libres de ciertos patógenos. Luego, al llegar las colmenas, el
SAG realiza inspecciones de rutina, sin hacer análisis genéticos que son los únicos que
detectan estas enfermedades. El problema es que en la lista de patógenos que se exigen, faltan algunas especies que son conocidas por su virulencia como Crithidia bombiNosema ceranae. Sumado a que, como ya se ha explicado, muchas veces los patógenos pasan desapercibidos y terminan siendo introducidos de todas maneras. En la actualidad científicos chilenos ya han realizado trabajos en los que se ha reportado la presencia del patógeno Nosema ceranae afectando colmena de abeja melífera en Valparaíso y Biobío (Bravo et al., 2014; Martínez, Leal, & Conget, 2012; Rodríguez, Vargas, Gerding, Navarro, & Antúnez, 2012).
Esta infección con patógenos debida a la introducción de colonias comerciales de Bombus terrestris ha sido reportado en distintas partes del mundo, en donde se ha mostrado que estos patógenos afectaron a distintas especies de abejorros nativos y también a las abejas melíferas.
Por ejemplo en Argentina, se muestra que en los lugares invadidos por Bombus terrestris se detectó al parásito Apicystis bombi en abejas melíferas, en cambio, en lugares en los que aún no hay presencia del abejorro invasor y en donde más de 300 colmenas fueron
monitoreadas durante tres años se encontraron libres de esta enfermedad (Plischuk, Meeus, Smagghe, & Lange, 2011).
Otro efecto negativo que produce Bombus terrestris para las abejas de la miel es la
disminución del néctar disponible, hecho que ha sido estudiado por científicos argentinos en cultivos de frambuesa (Sáez et al., 2014). Esto sucede, no sólo debido a la gran abundancia del abejorro invasor, que capta la mayoría de los recursos, sino también porque éste último es ladrón de néctar, lo que significa que, en vez de sacar néctar de la manera usual, terrestris perfora las flores desde el costado o por detrás extrayendo el néctar incluso antes de que la flor se abra. Como consecuencia de ello, una vez que la flor se abre la cantidad de néctar que queda disponible para alimentar a las abejas melíferas y otros insectos se ha reducido en un 24%.

Este riesgo de la invasión de Bombus terrestris había sido reportado en Israel en 1996, un año antes de la introducción del abejorro a nuestro país, por dos científicos de ese país quienes advirtieron que la expansión de este insecto podía disminuir las fuentes de néctar utilizadas por la abeja melífera.
Tanto la transmisión de enfermedades, como la disminución del néctar disponible son hechos que amenazan a las abejas melíferas y a la actividad apícola en general. Estas amenazas podrían dificultar el manejo de las abejas para la apicultura en Chile y poner en riesgo la sobrevivencia de las abejas y su producción de miel. En lugares como Chiloé ya se ha observado la disminución de la población de abejas, lo que ha sido atribuido principalmente a la llegada del abejorro invasor (Smith-Ramírez et al., 2014). Por tanto, es de urgencia tomar acciones para enfrentar este riesgo, evitando la introducción de especies exóticas.

* De como las abejas comerciales están poniendo en peligro a las abejas nativas

Referencias

Bravo, J., Carbonell, V., Valdebenito, J. T., Figueroa, C., Valdovinos, C. E., Martín-Hernández, R., … Delporte, C. (2014). Identification of Nosema ceranae in the Valparaíso District, Chile. Archivos de Medicina Veterinaria, 46(3), 487–491. https://doi.org/10.4067/S0301-732X2014000300021

Graystock, P., Yates, K., Evison, S. E. F., Darvill, B., Goulson, D., & Hughes, W. O. H. (2013). The Trojan hives: Pollinator pathogens, imported and distributed in bumblebee colonies. Journal of Applied Ecology, 50(5), 1207–1215. https://doi.org/10.1111/1365-2664.12134

Martínez, J., Leal, G., & Conget, P. (2012). Nosema ceranae an emergent pathogen of Apis mellifera in Chile. Parasitology Research, 111(2), 601–607. https://doi.org/10.1007/s00436-012-2875-0

Plischuk, S., Meeus, I., Smagghe, G., & Lange, C. E. (2011). Apicystis bombi (Apicomplexa: Neogregarinorida) parasitizing Apis mellifera and Bombus terrestris (Hymenoptera: Apidae) in Argentina. Environmental Microbiology Reports, 3(5), 565–568. https://doi.org/10.1111/j.1758-2229.2011.00261.x

Rodríguez, M., Vargas, M., Gerding, M., Navarro, H., & Antúnez, K. (2012). Viral infection and Nosema ceranae in honey bees ( Apis mellifera ) in Chile. Journal of Apicultural Research, 51(3), 285–287. https://doi.org/10.3896/IBRA.1.51.3.12

Smith-Ramírez, C., Ramos-Jiliberto, R., Valdovinos, F. S., Martínez, P., Castillo, J. A., & Armesto, J. J. (2014). Decadal trends in the pollinator assemblage of Eucryphia cordifolia in Chilean rainforests. Oecologia, 176(1), 157–169. https://doi.org/10.1007/s00442-014-3000-0

Sáez, A., Morales, C. L., Ramos, L. Y., & Aizen, M. A. (2014). Extremely frequent bee visits increase pollen deposition but reduce drupelet set in raspberry. Journal of Applied Ecology, 51(6), 1603–1612. https://doi.org/10.1111/1365-2664.12325

Un invitado de piedra

Redoll et al

Por Jose Montalva @josemmontalva

Esta semana fueron publicados nuestros trabajos acerca de los primeros registros de Bombus terrestris reportados para la Isla Navarino (55°) y las implicancias de la presencia de B. terrestris en la región de Arica y Parinacota. Estas distribuciones tan extremas una de otra, demuestran la alta capacidad invasora del abejorro europeo.

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Detalle del abejorro euroasiático Bombus terrestris.

Con respecto a los ejemplares reportados en Puerto Williams, no tenemos certeza como llegó a la Isla, pero podrían existir dos posibilidades, no excluyentes la una de la otra. La primera es que hayan volado desde Punta Arenas¹ a Tierra del Fuego y desde allí a la Isla Navarino, idea no tan descabellada teniendo presente que existen documentos de posibles migraciones (app 80 km de vuelo) de abejorros en los fiordos del norte de Europa (Haeseler  1974, Mikkola 1984). La otra posibilidad es que reinas hayan usado ferrys como medio de trasporte algo también documentado (se ha observado reinas de B. terrestris en Punta Arenas con este comportamiento Jose Diaz comm. pers.).

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Con respecto a los reportes del abejorro europeo en la región de Arica y Parinacota, estos nuevos antecedentes plantean la posibilidad de una invasión de B. terrestris a Sudámerica. 

A la fecha y gracias a los datos aportados por los científicos ciudadanos, podemos establecer que el abejorro europeo se distribuye de manera continúa desde la región de Coquimbo a la de Magallanes, con algunos reportes aislados en el desierto de Atacama (pasado desierto florido) y también se han reportado individuos volando en la región de Arica y Parinacota, en sectores precordilleranos como Socoroma y Putre. Hay que tener presente que según las estimaciones de Schmid-Hempel et al 2014 Bombus terrestris podría tener una tasa de invasión de 250 km por año.

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Punta rojo muestra los primeros reportes de B. terrestris en la Isla Navarino.

¹Bombus terrestris fue introducido a Punta Arenas por INIA Kampenaike, entre 2011-2014 para experimentos de polinización de Zarzaparilla Ribes rubrum  (Estay & McLeod 2014)

Referencias

Estay, P., & C. McLeod. 2014. Polinización. In: Pino, M.T., M. González, & C. McLeod (Eds.), Aspectos Relevantes de la Producción de Zarzaparrilla Roja (Ribes rubrum) Bajo Túnel: 75–83. Boletín Intituto de Investigaciones Agropecuarias 286: 1–160.

Haeseler, V. 1974. Aculeate Hymenopteren über Nord- und Ostsee nach Untersuchungen auf Feuerschiffen. Entomologica Scandinavica 5(2): 123–13.

Mikkola, K. 1984. Migration of wasp and bumble queens across the Gulf of Finland (Hymenoptera: Vespidae and Apidae). Notulae Entomologicae 64: 125–128.

Montalva J., V. Sepulveda, F. Vivallo y Paiva Silva D. 2017. New records of an invasive bumble bee in northern Chile: expansion of its range or new introduction events? J Insect Conserv. doi:10.1007/s10841-017-0008-x

Ollerton, J. 2016. Why do bumblebees follow ferries [https://jeffollerton.wordpress.com/2016/09/26/why-do-bumblebees-follow-ferries/

Schmid-Hempel, R., M. Eckhardt, D. Goulson, D. Heinzmann, C. Lange, S. Plischuk, L.R. Escudero, R. Salathé, J.J. Scriven, & P. Schmid-Hempel. 2014. The invasion of southern South America by imported bumblebees and associated parasites. Journal of Animal Ecology 83(4): 823–837.

Rendoll-Carcamo J, T. A. Contador, L. Saavedra y Montalva J. 2017. First record of the invasive bumblebee Bombus terrestris (Hymenoptera: Apidae) on Navarino Island, southern Chile (55°S). Journal of Melittology 71: 1–5.

La Casa Dahlbomii escucha mi zumbido

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Por Jose Montalva @josemmontalva

Para todos los que somos fanáticos de la serie Game of Thrones, la espera ya se acerca a su fin (la fecha de estreno de la 7ma temporada sería este próximo 16 de julio). Hoy quisiera compartir con uds esta pequeña nota acerca del Juego de Tronos que se vive en el mundo de los abejorros.

La vida de los abejorros es en colonias donde hay una reina que controla su nido. Estas colonias son estacionales y anuales, esto quiere decir que van cambiando a medida que pasan las estaciones y el ciclo se completa en un año. Una colonia consta como mencionamos de la reina, sus hijas (obreras) e hijos (zánganos).

Al comenzar la primavera las primeras reinas de la temporada salen a colectar polen para formar sus colonias, este es un trabajo ardúo ya que lo hacen solas (cada colonia es una entidad individual), cuando colectan suficiente polen, las reinas comienzan a poner sus primeros huevos en unas especies de vasijas repletas de polen y néctar denominadas celdillas.

Al cabo de un par de semanas aparecen las primeras obreras, a partir de este momento, las obreras se encargan de salir a colectar el polén/néctar y otras labores domésticas y la reina se dedica exclusivamente a poner huevos.

En la mayoría de este tiempo la reina expele hormonas (feromonas “smells like queen spirit“), para controlar a las obreras de esta forma evita que sus hijas se subleven o peor se reproduzcan (en realidad las obreras pueden generar desendencia, pero solo de machos).

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Sabias qué? a diferencia de las colonias de la abeja de miel, las de abejorro solo viven un año.

Fin de un reinado.

Pero todo reinado llega a su fin, ya sea porque la colonia es muy grande o la reina es muy anciana, la cantidad de hormonas de control ya no son suficiente. En este momento aparecen las princesas. Las princesas ya son capaces de reproducirse y tienen el poder suficiente para desafiar a su madre. En el momento culmine de la crisis una o varias princesas abordan a su madre y la asesinan lo que marca el fin de la colonia.

Una vez desaparecida la colonia, las princesas y potenciales futuras reinas vuelan dejando atrás el nido en busca de reproducirse.

 

Winter is coming

Las princesas que logran sobrevivir vuelan lejos del nido en busca de machos fuertes y fértiles con los cuales reproducirse, en lo conocido como el vuelo nupcial, aquí la reina (podríamos llamarla reina desde ahora) guarda el esperma en unas estructuras especiales dentro de su cuerpo. Luego de la cópula la reina debe buscar un lugar seguro para pasar el invierno, en general buscan nidos subterráneos (madrigueras de roedores abandonadas) donde hibernan hasta la primavera donde se repite el ciclo.

 

∗ Dibujo de inicio Benjamín Castro.

Referencias

Amsalem et al. (2009) Amsalem E, Twele R, Francke W, Hefetz A. Reproductive competition in the bumble-bee Bombus terrestris: do workers advertise sterility? Proceedings of the Royal Society B. 2009;276:1295–1304. doi: 10.1098/rspb.2008.1688.

Holman, L. (2014). Bumblebee size polymorphism and worker response to queen pheromone. PeerJ2, e604. http://doi.org/10.7717/peerj.604

Kocher & Grozinger (2011) Kocher SD, Grozinger CM. Cooperation, conflict, and the evolution of queen pheromones. Journal of Chemical Ecology. 2011;37:1263–1275. doi: 10.1007/s10886-011-0036-z.

Van Doorn & Heringa (1986) Van Doorn A, Heringa J. The ontogeny of a dominance hierarchy in colonies of the Bumblebee Bombus terrestris (Hymenoptera, Apidae) Insectes Sociaux. 1986;33:3–25. doi: 10.1007/BF02224031.

Van Oystaeyen et al. (2014) Van Oystaeyen A, Oliveira RC, Holman L, Van Zweden JS, Romero C, Oi CA, d’Ettorre P, Khalesi M, Billen J, Wäckers F, Millar JG, Wenseleers T. Conserved class of queen pheromones stops social insect workers from reproducing. Science. 2014;343:287–290. doi: 10.1126/science.1244899.

 

Las diversas identidades del Moscardón

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Moscardón Bombus dahlbomii. Fotografía Pablo Vial.

Por José Montalva @josemmontalva

      Bombus dahlbomii es el nombre oficial (científico) de nuestro moscardón. El entomólogo Félix Édouard Guérin-Méneville acuñó este nombre en el año 1835, dedicando el epíteto específico al científico sueco Anders Gustaf Dahlbom.

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Quizás muchos de nosotros lo conozcamos por moscardón, término usado comúnmente casi en todo el territorio nacional, pero a lo largo de los años B. dahlbomii ha recibido muchos nombres. Probablemente llamarlo “duillin” o “diwmeñ” sería lo más adecuado, ya que estas denominaciones han sido usadas por miles de años por los mapuches¹.

Por otra parte el término abejorro se le atribuye a todas las abejas del género Bombus (al cual pertenece el moscardón) de allí aparecen los nombres de abejorro colorado/ abejorro colorín, dado al color anaranjado de su pelaje o abejorro gigante de la patagonia, ya que los individuos de esa zona alcanzan tamaños descomunales. También relacionado a este último término se asocia el nombre de laucha voladora (flying mice) acuñado por Dave Goulson en su libro Sting in the Tale.

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Sting in the Tale. Dave Goulson.

Otro de los nombres peculiares que ha recibido B. dahlbomi  es el de “Don Basilio” término usado por los marineros en la zona de los canales al sur de Chile.
También al otro lado de la cordillera en Argentina,  donde los moscardones se distribuyen principalmente en la patagonia son conocidos como “mangangas“.

Nombres científicos

Ya mencionamos que el término Bombus dahlbomii es el nombre oficial del moscardón, pero hubieron otros.
Bombus nigripes fue propuesto por el científico irlandés Alexander Henry Haliday en 1836.
En 1840 el entomólogo John Westwood bautizó a nuestro moscardón como Bombus grandis, que literalmente se traduciría como abejorro grande.
El Conde Maximiliano de Spinola quién fuera un naturalista Italiano y el primero en escribir un catálogo de abejas chilenas, designó al moscardón como Bombus chilensis, abejorro chileno en el año 1851.
De estos 4 nombres científicos prevaleció, como mayor antiguedad, B. dahlbomii y los otros 3 pasaron a ser sinonimias.

Don Basilio

Plate xvii., fig. 2 Great humble bee of Valparaíso (Bombus grandis, Guerin, Iconogr.), p.256.

Sin duda independiente de los nombres, esta maravillosa especie necesita hoy más que nunca toda nuestra atención. El año 2015 el moscardón fue incorparado en la lista roja de la IUCN como especie en peligro de extincion, lo mismo ocurrió el 2016 siendo incorporado en la lista roja del MMA de Chile.

  1. Bombus dahlbomii Guérin-Méneville, 1835
  2. Bombus nigripes Haliday, 1836
  3. Bombus grandis Westwood, 1840
  4. Bombus chilensis Spinola, 1851
  5. Moscardón
  6. duillin
  7. diwmeñ
  8. abejorro colorado, abejorro colorín
  9. Abejorro gigante
  10. laucha voladora
  11. Don Basilio
  12. Manganga

¹ Duillin.– dentro de la tradición mapuche estaba el colectar la miel de los moscardones. Existen algunas toponimias relacionadas a los moscardones y esta actividad, en la región de la Araucanía existe una localidad y un rio denominadas Duillinco, lo cual literalmente significa agua de moscardón.

Referencias

Delfin F. (1901). Rio Palena. Apuntes para su conservación. Rev. Hist. Nat.

Guérin-Méneville, F. E. (1835). Bombus dahlbomii pp. Pl. 75, fig. 3 in Guérin-Méneville, F. E. [1844] (ed.) Iconographie du règne animal de G. Cuvier, ou représentation d’après nature de l’une des espèces les plus remarquables, et souvent non encore figurées, de chaque genre d’animaux; pouvant servir d’atlas à tous les traités de Zoologie. Paris: Baillière 576 pp.

Haliday, A. H. (1836). Descriptions, etc. of the Hymenoptera pp. 316-331 in Curtis, J., Haliday, A. H. & Walker, F. Descriptions of Hymenoptera collected by Captain King, R. N., F. R. S., in the survey of Straits of Magellan. Trans. Linn. Soc. Lond. 17: 315–359.

Montalva J., Vieli L., Castro B., Allendes JL. y Amigo V. (2016). Reporte del estado de
conservación del abejorro chileno Bombus dahlbomii. Informe enviado al Ministerio de
Medio Ambiente (MMA). Santiago, Chile.

Montealegre, R A. 1927. Biología de insectos chilenos. IV. El moscardón (Bombus dahlbomi, UER.). Revista Chilena de Historia Natural 31: 165-172.

Morales, C., Montalva, J., Arbetman, M., Aizen, M.A., Smith-Ramírez, C., Vieli, L. & Hatfield, R. (2016). Bombus dahlbomii. The IUCN Red List of Threatened Species 2016: e.T21215142A100240441. http://dx.doi.org/10.2305/IUCN.UK.2016-3.RLTS.T21215142A100240441.en. Downloaded on 26 June 2017.

Spinola, M. (1851). Himenopteros pp. 153-569 in Gay, C. (ed.) Historia Fisica y Politica de Chile. Zoologia Vol. 6. Paris: Casa del autor 572 pp.

Westwood, J. O. (1840). Humble-Bees pp. 239-259 in Duncan, J. (ed.) The Natural History of Bees, in W. Jardine (ed.) The Naturalist’s Library. Edinburgh: Lizars 301 pp.

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The Beauty and the Beast: Friends of the Valdivian Rain forest

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by José Montalva @josemmontalva

“Winter turns to spring
Famine turns to feast
Nature points the way
Nothing left to say
Beauty and the Beast”

From our series “Friends of the Valdivian Rain Forest”, today, we bring “The Beauty and the Beast”, reminiscent of the classic French tale “La Belle et la Bête”, where our Belle, is with her stylized figure and red-purple dress, the beautiful Flower of the chilco (Fuchsia magellanica) and the Beast, this time using another meaning of the term – that speaks of how monstrous it becomes to its size and its heavy and clumsy flight – is our beloved bumble bee (Bombus dahlbomii). In our history, these two characters are faced with the problem of a third party; in our version, Gaston is the European bumble bee (Bombus terrestris).

Luis Candia

Chilean bumble bee B. dahlbomii and chilco flower F. magellanica. The arrival of the European bumble bee (B. terrestris) came to interrupt this union. Photo Luis Candía

Mutualistic relationships in ecological terms are those in which different species obtain mutual benefits from their interactions. In the case of pollination, the plant obtains a potential aid in fertilization; in return, a pollinator obtains resources, either nectar or pollen coming from the plant¹. That is the simple tale (and passed down for thousands of years) involving our protagonists.

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Simple cross-pollination model. In this interaction the plant receives pollen, potentially leading to fertilization**; in return, a pollinator obtains resources, either nectar or pollen coming from the plant.

The arrival of the European bumble bee (B. terrestris) interrupts this union. Pollination in many cases depends on a match, a fit between the interactors, whether morphological, phenological or ethological. This is why pollination can often not be carried out, even though there are actors (flower- flower visitor). ” There is simply no feeling”; no co- adaptation.

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Floral morphology of Fuchsia magellanica **

In the case of the European bumble bee morphologically, it is not adapted to the chilco; it has a too-short tongue and so is unable to reach the nectaries of the flower to gain that sweet resource. But, B. terrestris has an alternative, it has mandibles strong enough to break the corolla and thus reach nectar, an act known as nectar robbing ². In this action, B. terrestris uses the flower* and its resources and does not pay for its nectar by not pollinating the flower. It furthermore, leaves it without nectar for when its co-adapted pollinator arrives.

In a study by a researcher from the University of Washington, it was observed that B. terrestris, by stealing the nectar of the chilco and not pollinating the flowers, directly affects the fitness of the plant. The plant produces fewer fruits and fewer seeds. this short-medium term will be having an impact on the populations of F. magellanica³; in other words, when fewer seeds are produced, fewer plants will be generated in the future, potentially leading to population extinction. In addition, the nectar resource is reduced for future visits of the native bumble bee (or other true pollinators). During the study period, it was observed that the frequency of visits of the introduced bumble bees was 10 times greater than the one of the native bumble bee on the flower of the chilco. Apparently, this dynamic is maintained or has increased subsequently4. No doubt, conservation measures are needed, regulating the importation and indiscriminate sale of the introduced bumble bees. If everything continues as it has hitherto; then, this beautiful story will definitely not end with the classic phrase “and lived happily ever after.”

Aniel Joas

European bumble bee (B. terrestris) stealing nectar in the flower of the chilco (F. magellanica). Photo Aniel Joas

* Occasionally, when the corolla is broken, there is also a rupture of the ovary (leaving the flower unable to produce fruit – or post-plant infections mediated by fungi and viruses.

** stamens contain the pollen (the male gametes of the plant), upon arrival on a con-specific stigma surface (part of the female part of the flower), pollination occurs; they then grow down the style through and the arrive at the ovule at which point fertilization may occur.

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European bumble bee (B. terrestris) stealing nectar in the flower of the chilco . Photo Lucas Nuñez

Referencias

1 Medel R., M. Aizen & R. Zamora (2009) Ecología y Evolución de Interacciones Planta-Animal. Editorial Universitaria, S.A. Santiago de Chile. ver

2 Leadbeater E & L. Chittka (2008) Social transmission of nectar-robbing behaviour in bumble-bees. Proc Biol Sci. 275(1643): 1669–1674. ver

3 Combs J (2011) Predispersal seed predators and nectar robbers: the influence of plant and animal traits on plant reproduction and bumblebee foraging behavior Ph.D. Thesis. Washington University, Washington, USA.

4 Valdivia, C. E., Carroza, J. P., & J. I.  Orellana (2016). Geographic distribution and trait-mediated causes of nectar robbing by the European bumblebee Bombus terrestris on the Patagonian shrub Fuchsia magellanica. Flora. 225, 30-36.

El Ataque del Bombus. Comic Científico Par Explora Los Lagos ver

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La lucha del Abejorro nativo

viernes

La lucha del abejorro nativo articulo publicado en el numero 119 de la revista del Vienes en el mes de Septiembre acaba de ganar el premio Mejor Reportaje en Prensa Escrita en la 8va versión de los Premios de Periodismo Sustentable.
El concurso es organizado por Entel y la Pontificia Universidad Catolica de Milan. Felicitamos y agradecemos a Daniela Perez por este galardon.

http://picbear.com/media/1404688833723094924_1332699671 

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Daniela Perez, Amaro Gomez Pablos y Consuelo Terra.