Archivo de la categoría: Historia

Las diversas identidades del Moscardón

B. dahlbomii

Moscardón Bombus dahlbomii. Fotografía Pablo Vial.

Por José Montalva @josemmontalva

      Bombus dahlbomii es el nombre oficial (científico) de nuestro moscardón. El entomólogo Félix Édouard Guérin-Méneville acuñó este nombre en el año 1835, dedicando el epíteto específico al científico sueco Anders Gustaf Dahlbom.

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Quizás muchos de nosotros lo conozcamos por moscardón, término usado comúnmente casi en todo el territorio nacional, pero a lo largo de los años B. dahlbomii ha recibido muchos nombres. Probablemente llamarlo “duillin” o “diwmeñ” sería lo más adecuado, ya que estas denominaciones han sido usadas por miles de años por los mapuches¹.

Por otra parte el término abejorro se le atribuye a todas las abejas del género Bombus (al cual pertenece el moscardón) de allí aparecen los nombres de abejorro colorado/ abejorro colorín, dado al color anaranjado de su pelaje o abejorro gigante de la patagonia, ya que los individuos de esa zona alcanzan tamaños descomunales. También relacionado a este último término se asocia el nombre de laucha voladora (flying mice) acuñado por Dave Goulson en su libro Sting in the Tale.

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Sting in the Tale. Dave Goulson.

Otro de los nombres peculiares que ha recibido B. dahlbomi  es el de “Don Basilio” término usado por los marineros en la zona de los canales al sur de Chile.
También al otro lado de la cordillera en Argentina,  donde los moscardones se distribuyen principalmente en la patagonia son conocidos como “mangangas“.

Nombres científicos

Ya mencionamos que el término Bombus dahlbomii es el nombre oficial del moscardón, pero hubieron otros.
Bombus nigripes fue propuesto por el científico irlandés Alexander Henry Haliday en 1836.
En 1840 el entomólogo John Westwood bautizó a nuestro moscardón como Bombus grandis, que literalmente se traduciría como abejorro grande.
El Conde Maximiliano de Spinola quién fuera un naturalista Italiano y el primero en escribir un catálogo de abejas chilenas, designó al moscardón como Bombus chilensis, abejorro chileno en el año 1851.
De estos 4 nombres científicos prevaleció, como mayor antiguedad, B. dahlbomii y los otros 3 pasaron a ser sinonimias.

Don Basilio

Plate xvii., fig. 2 Great humble bee of Valparaíso (Bombus grandis, Guerin, Iconogr.), p.256.

Sin duda independiente de los nombres, esta maravillosa especie necesita hoy más que nunca toda nuestra atención. El año 2015 el moscardón fue incorparado en la lista roja de la IUCN como especie en peligro de extincion, lo mismo ocurrió el 2016 siendo incorporado en la lista roja del MMA de Chile.

  1. Bombus dahlbomii Guérin-Méneville, 1835
  2. Bombus nigripes Haliday, 1836
  3. Bombus grandis Westwood, 1840
  4. Bombus chilensis Spinola, 1851
  5. Moscardón
  6. duillin
  7. diwmeñ
  8. abejorro colorado, abejorro colorín
  9. Abejorro gigante
  10. laucha voladora
  11. Don Basilio
  12. Manganga

¹ Duillin.– dentro de la tradición mapuche estaba el colectar la miel de los moscardones. Existen algunas toponimias relacionadas a los moscardones y esta actividad, en la región de la Araucanía existe una localidad y un rio denominadas Duillinco, lo cual literalmente significa agua de moscardón.

Referencias

Delfin F. (1901). Rio Palena. Apuntes para su conservación. Rev. Hist. Nat.

Guérin-Méneville, F. E. (1835). Bombus dahlbomii pp. Pl. 75, fig. 3 in Guérin-Méneville, F. E. [1844] (ed.) Iconographie du règne animal de G. Cuvier, ou représentation d’après nature de l’une des espèces les plus remarquables, et souvent non encore figurées, de chaque genre d’animaux; pouvant servir d’atlas à tous les traités de Zoologie. Paris: Baillière 576 pp.

Haliday, A. H. (1836). Descriptions, etc. of the Hymenoptera pp. 316-331 in Curtis, J., Haliday, A. H. & Walker, F. Descriptions of Hymenoptera collected by Captain King, R. N., F. R. S., in the survey of Straits of Magellan. Trans. Linn. Soc. Lond. 17: 315–359.

Montalva J., Vieli L., Castro B., Allendes JL. y Amigo V. (2016). Reporte del estado de
conservación del abejorro chileno Bombus dahlbomii. Informe enviado al Ministerio de
Medio Ambiente (MMA). Santiago, Chile.

Montealegre, R A. 1927. Biología de insectos chilenos. IV. El moscardón (Bombus dahlbomi, UER.). Revista Chilena de Historia Natural 31: 165-172.

Morales, C., Montalva, J., Arbetman, M., Aizen, M.A., Smith-Ramírez, C., Vieli, L. & Hatfield, R. (2016). Bombus dahlbomii. The IUCN Red List of Threatened Species 2016: e.T21215142A100240441. http://dx.doi.org/10.2305/IUCN.UK.2016-3.RLTS.T21215142A100240441.en. Downloaded on 26 June 2017.

Spinola, M. (1851). Himenopteros pp. 153-569 in Gay, C. (ed.) Historia Fisica y Politica de Chile. Zoologia Vol. 6. Paris: Casa del autor 572 pp.

Westwood, J. O. (1840). Humble-Bees pp. 239-259 in Duncan, J. (ed.) The Natural History of Bees, in W. Jardine (ed.) The Naturalist’s Library. Edinburgh: Lizars 301 pp.

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La Historia de Bombus villarricensis el abejorro del Lago Villarrica.

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Por José Montalva @josemmontalva

A principio de la década de los 90’s un entomólogo Holandés, Von Asperen de Boer, descubrió lo que el creía una nueva especie de abejorro, la cual fue colectada en los alrededores de lago Villarrica.
En 1992 Von de Boer publicaba un trabajo donde daba a conocer esta nueva especie Bombus villaricaensis¹.

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Reina de Bombus ruderatus. Fotografía Fernando Tellez

Lo que desconocía Von Asperen de Boer es que 10 años antes había sido introducido a Chile, la especie de abejorro europea Bombus ruderatus².
Así que al percatarse de que Bombus villaricaensis y Bombus ruderatus eran la misma especie, el mismo autor publicó en 1993 una nota de clarificación de este error³ y así B. villaricaensis paso a ser un sinónimo de B. ruderatus.

 

Referencias

¹ Asperen de Boer, J. (1992) Bombus villarricaensis, a new garden bumble bee from southern Chile (Hymenoptera: Apidae). Entomologische Berichte 52: 133-136.

² Arretz, P. y Macfarlane, R (1986) The introduction of Bombus ruderatus to Chile for red clover pollination. Bee World 67: 15-22.

³ Bombus villarricaensis is but a junior synonym of Bombus ruderatus. Entomologische Berichten 53: 38.
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Historias de niñez: El Pillán y los abejorros, un cuento Mapuche.

Por José Montalva @josemmontalva
Ilustraciones Valentina G. R.

Recuerdo que cuando tenía 5 o 6 años en el huerto de mi abuelo Pedro, en Lago Rapel, le pregunté que son esos tata, apuntando a un ruidoso abejorro que revoloteaba sobre las plantas de tomates.-Es un hada de los bosque me respondió él- no eso no es un hada le dije teniendo presente sólo la imagen de Campanitas de Peter Pan en mi cabeza. Mira Chucho te contaré una historia.

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Hace mucho tiempo atrás antes de la llegada de los españoles a América, vivían en estas tierras varias tribus, ellas vivían en armonía con la naturaleza, los bosques eran majestuosos, las montañas se erguían imponentes con sus picos nevados, el hombre gozaba de buena pesca, abundancia de animales de caza, los huertos crecían fecundos y todos vivían felices. Pero repentinamente todo empezó a cambiar, un espíritu maléfico había llegado a vivir entre ellos, el Pillán.

Con el tiempo el Pillán fue repartiendo sus secuaces entre los pueblos, robándoles a los hombres la virtud. El Pillán día a día fue adquiriendo más y más fuerza, tanto así que las noches presentaban un aspecto tenebroso, de los cráteres lava y fuego explotaban inundando el cielo en un color rojizo mezclado de llamas y cenizas. Las montañas cercanas parecían arder hasta el fondo de las quebradas, el aire muchas veces se tornaba irrespirable y al mirar directo al cráter del volcán parecía estar viendo las fauces del mismo infierno.
Cuando los hombres trataban de volver al trabajo, inspirados por los buenos espíritus, el Pillán enfurecido hacia temblar la tierra y estallar los volcanes.  Se decía que para vencer a este mal espíritu había que arrojar al cráter del volcán Osorno una hoja de canelo y que entonces empezaría a caer del cielo tanta nieve que concluiría por cerrar el cráter, dejando prisionero al Pillán. Pero los hombres no podían llegar al cráter, porque se lo impedían las escarpadas quebradas que rodeaban los volcanes.
Llegó un momento en que los hombres estaban tan atemorizados que no podían vivir en paz, entonces los jefes de todas las tribus decidieron llamar a un gran consejo.
Ese día mientras los jefes y sabios de todas las tribus discutían de cómo llegar a la boca del volcán, apareció entre ellos un misterioso anciano de largo cabello cano y profunda mirada, nadie supo quién era y de donde venía, el anciano tomo la palabra y dijo: para llegar al cráter es necesario que sacrifiquéis a la virgen más hermosa de la tribu. Debéis arrancarle el corazón y colocarlo en la punta del Pichi Juan, tapado con una rama de canelo. Veréis entonces que vendrá un pájaro del cielo, se comerá el corazón, después tomará la rama de canelo y elevando el vuelo la dejará caer en el cráter del Osorno. Luego de sus palabras el misterioso anciano desapareció tan repentinamente como había llegado.
En el mismo gran consejo los sabios de todas las tribus concordaron en que la más virtuosa de las vírgenes era Licarayén, la hija menor del gran cacique, la hermosa joven sin duda era la mas bella de toda la comarca, pero además poseía un alma pura, más blanca que los pétalos de la flor de la quilineja.

Temblando y abatido, el mismo gran cacique llevó la noticia a su hija. No llores -le respondió ella- muero contenta, sabiendo que mi muerte aliviará todas las amarguras y dolores de nuestro valeroso pueblo. Sólo pido un favor: que para matarme no usen vuestras armas, quiero que me maten con el perfume de las flores. Estas han sido el único encanto de mi vida, y quiero que sea el toqui Quiltrapique quien me arranque el corazón.

Y así se hizo. Al día siguiente, cuando el sol empezaba a aparecer, un gran cortejo acompañó a Licarayén al fondo de una quebrada en medio del bosque de los pehuenes milenarios, Quiltrapique ya tenía preparado un lecho con las más perfumadas flores que había encontrado en los prados y bosques. Llegó Licarayén y sin queja ni protesta alguna se tendió sobre aquel lecho de olores que había de transportar su alma a la eternidad.

Cuando la tarde llegó a su fin y se enmudeció el último pajarillo, la virgen exhaló su último aliento de vida. Se adelantó el toqui y más pálido que la misma muerte se arrodilló a su lado y con la mano temblorosa rasgó el núbil pecho de Licarayén, arrancó el corazón, y siempre silencioso, con paso vacilante, fue a depositarlo en manos del gran cacique. Volvió después el toqui adonde se encontraba la virgen, una solitaria lágrima se dejo caer sobre su mejilla y sin proferir palabra o murmullo se atravesó el pecho con su lanza.

El más fornido de los mancebos fue encargado de llevar el corazón y la rama de canelo a la cima del cerro Pichi Juan, que eleva su cono agudo donde termina el llano. Y he aquí que apenas el mancebo había colocado el corazón y la rama de canelo en la roca más alta del Pichi Juan, apareció en el cielo un enorme cóndor, el mas grande y esplendoroso cóndor que jamás hayan visto ojos humanos, este bajando en raudo vuelo, de un bocado se engulló el corazón y arrancando la rama de canelo emprendió el vuelo hacia el cráter del Osorno, que en esos momentos arrojaba enormes haces de fuego. Dio el cóndor, un vuelo espiral, tres vueltas por la cumbre y después de una súbita bajada, dejó caer dentro del cráter la rama sagrada. En el mismo momento aparecieron en el cielo negras nubes y empezó a caer sobre los volcanes una lluvia de plumillas de nieves que a los rojos fulgores de las llamas del cráter parecía lluvia de oro. Se desató una lucha titánica, el Pillán enfurecido no quería ser encarcelado, las columnas de llamas parecían tocar las estrellas.  Y llovió nieve; días, semanas, años enteros, cayó tanta agua del cielo que se formaron los lagos Llanquihue, Todos los Santos y Chapo. Un día del volcán como estertores de un monstruo moribundo, salieron cientos o miles de copos refulgurantes como la lava misma. Pronto la gente de la aldea los vio venir revoloteando, zumbando y felices los recibieron. El Pillán había sido derrotado. Los abejorros de dispersaron rápidamente llevando la buena noticia a las otras tribus, desde las montañas hasta la costa y más allá de las tierras lejanas. Desde ese día los diwmeñ (abejorros) cuidan de las flores en honor del sacrificio de Licarayén y le recuerdan al hombre que es la virtud la única arma que tienen para vencer al Pillán.

La profecía dice que cuando los diwmeñ empiecen a desaparecer el mal volverá a este mundo…

Muchas veces pensé en este cuento como una de las tantas historias de mi abuelo para asombrar mi alma de niño, ahora que han pasado los años y ya mayor puedo encontrarle el sentido a las sabias palabras de mi tata…

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Bombus dahlbomii, abejorro y el patrimonio cultural.

por José Montalva @josemmontalva

Bombus dahlbomii en la cosmogonía mapuche

El pueblo mapuche tenía veneración a los abejorros, algunos autores relacionan a B. dahlbomii al pullomeñ, el cual es un espíritu que trata de volver al mundo de los vivos (Wever y referencias 1997), por este motivo los mapuches nunca matarán a un abejorro puesto que podría ser algún pariente que ha partido. A veces este moscardón entra a las casas a pedir comida. Otra historia menciona que los abejorros son las almas de los caciques muertos en batalla (Wever y referencias 1997). Se reconoce que los abejorros hacen pequeños barrilitos en donde ponen sus huevos y la miel, estos son muy parecidos a cerámicas, los mapuches llamaron a estas “widun” este trabajo de “trabajar la cerámica” era compartido con la mujer mapuche, por lo que los abejorros se consideraron una deidad femenina (Wever y referencias 1997). Una de las tradiciones habla de que los abejorros no se reproducían y siempre se mantenían vírgenes y para nacer estos emergían de las gotas de rocío.
Otro de los aspectos que relacionan a los abejorros al mundo femenino mapuche, es que la miel era considerada medicinal y el oficio de curar y cuidar a los enfermos era responsabilidad de la mujer mapuche (en particular machis), por lo que los abejorros eran muy venerados (Wever y referencias 1997). 

Etimología

Coliguacho, Scaptia rufa. Fotografía Asiel Olivares

En mapudungún también se conoce al abejorro (B. dahlbomii) como dulliñ, diwlliñ, diwmeñ o pullomeñ. En el caso de pullomeñ este deriva del término “pul” que significa mosca, que zumba y hace ruido, lo cual podría guardar relación con el otro nombre común de “moscardón”, incluso de la raíz “pul” aparece la palabra pololo que ahora asociamos a los escarabajos, pero también era usada para abejorros (insecto que zumba y hace ruido). Otra acepción que alude a los abejorros en lengua mapuche es la de los “coli coli”, “coli” o “colli” hace referencia a colorado y coli coli (reiteración) se traduciría como algo como muy colorado. De coli coli, deriva también la palabra colihuacho (Tábano, Scaptia rufa), esta se compone de la raíz coli haciendo referencia al moscardón y “huacho”(término quechua); huérfano o solitario, refiriéndose a que estas moscas son solitarias o andan solas a diferencia del moscardón que forma colonias y visitan las flores en grupos.

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Coliguacho en vuelo, Scaptia rufa. Fotografía Felipe Rojas

La miel de los abejorros 

La miel de abejorros era muy utilizada y apetecida lo cual queda descrito en la Historia Fisica y Politica de Chile, donde Claudio Gay menciona acerca de la miel de abejorros “uno de estos nidos me ha dado cerca de una botella de miel muy dulce y por tanto muy apetecida de las gentes del campo” (Spinola 1851).

Y ésto desde períodos pre-coloniales, los araucanos usaban la miel del abejorro con fines medicinales. Ibañez en un texto de principios del siglo XX (1932) menciona el uso de la miel y sus propiedades medicinales, de hecho cita a Gonzalez de Najera:

“es mas líquida que la nuestra y los vasos que la encierran no me parece a propósito para poderse hacer de ellos cera y así no se seca, aunque se aprovechan de la miel. Las abejas son dos tantos mayores que las de España y de color, entre anaranjado y negro y por ser pocas son pequeños los enjambres que crían. Hallase por muchas partes de esta miel de la manera que he dicho, y no en cavernas de peñas o huecos de árboles, como la crían nuestras abejas silvestres sin ser ayudadas del arte”.

También en el mismo artículo Rosales la menciona:

es muy buena, sabrosa y medicinal para las enfermedades, principalmente causadas de frío, purga y limpia las llagas. Era tan buena y clara esta miel que el obispo de Imperial hacía pagar a los indios el diezmo con ellas’ (Ibañez 1932).

 

Abejorros en la toponimia chilena

En Chile existen dos localidades nombradas o dedicadas al abejorro Chileno. La primera Dullinco, en la región de la Araucanía, esta deriva del mapudungun y es la suma de dos palabras “Duillin” y “co”, que significa agua de abejorro, podría relacionarse a que los mapuches colectaban la miel líquida de Bombus dahlbomii y esta localidad pudo ser un lugar donde la encontraban en abundancia. La segunda es el sector Islotes Abejorros en la región de Magallanes y Antártica Chilena, la cual se encuentra frente a Puerto Natales en la zona de islas contiguas al estrecho de Magallanes, se cuenta que su nombre se debe a que en ese lugar según historiadores, volaban abundantemente abejorros gigantes.

Referencias

Ibañez J (1932). Conocimientos químico-farmacéuticos de los aborígenes de Chile. El Restaurador Farmaceutico. 23: 626-636

Montalva J, Vieli L, Castro B, Allendes JL y Amigo V (2015). Reporte del estado de conservación del abejorro chileno, Bombus dahlbomii. Reporte para el Ministerio de Medio Ambiente de Chile (MMA). Santiago, Chile.

Spinola M (1851)- Himenopteros. En Gay C. (ed.) Historia Física y Política de Chile. Zoologia Vol. 6. Paris: Casa del autor 572 pp.

Wever N (1997) Küme platañma domo : Estudio preliminar acerca del uso y significado de las joyas femeninas mapuche. Universidad de Leiden. Holanda

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